Premiar a los clientes de Odeón, obligándoles
a visitar los 74 establecimientos del centro era un reto cuando
menos enfarragoso.
Evidenciar la dificultad del sorteo de manera explícita,
desafiando a los clientes a que se atrevieran a participar
fue la manera más eficaz de hacer fácil lo que,
a priori parecía en exceso complejo.
La particpación de miles de personas, con cerca de
500.000 papeletas, demostró palmariamente que la campaña
había sido un éxito, había funcionado. |